Y, probablemente, el error más grande que todos cometemos es que creémos perder las cosas y, en realidad, sólo las hemos cambiado de sitio.
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sábado, 22 de octubre de 2011
Pero nada para olvidarte..
Me fume el sentido del ridículo, me esnife la vergüenza, me tome un mojito cargado de humor, al día siguiente tuve resaca, pero daba igual, ¿¡que coño importaba ya todo!? Estaba dispuesta a hacer lo que fuera, y con lo que fuera, me refiero a cualquier cosa, así que cogí la jeringuilla, y me inyecte por vena algo llamado felicidad.
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