Porque cuando éramos niños, no había nadie que nos hiciese cambiar de opinión, porque hacer amigos era tan fácil como acercarse a otro niño, y empezar a jugar con él, porque no se tenían ni la mitad de problemas que se tienen ahora, y sobre todo porque no se conocía realmente lo que era la palabra
Y, probablemente, el error más grande que todos cometemos es que creémos perder las cosas y, en realidad, sólo las hemos cambiado de sitio.
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domingo, 6 de mayo de 2012
Por esos niños que llevamos dentro, por esas ganas locas de hacer cosas sin que nadie nos mire con caras extrañas, por esos momentos que nadie recuerda pero que han sido los más felices de nuestra vida...
Porque cuando éramos niños, no había nadie que nos hiciese cambiar de opinión, porque hacer amigos era tan fácil como acercarse a otro niño, y empezar a jugar con él, porque no se tenían ni la mitad de problemas que se tienen ahora, y sobre todo porque no se conocía realmente lo que era la palabraAMOR.
Porque cuando éramos niños, no había nadie que nos hiciese cambiar de opinión, porque hacer amigos era tan fácil como acercarse a otro niño, y empezar a jugar con él, porque no se tenían ni la mitad de problemas que se tienen ahora, y sobre todo porque no se conocía realmente lo que era la palabra
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